El caso es que decido hacer escala en el Mercadona, pa fundirme el finiquito de la ETT, y me veo el store de J&B.
La cajera decide venirse a mi piso, a pimplarnos la botellica a medias.
En un momento dao, me pregunta:
-¿Y todo esto lo pagas tú?
-Una cuarta parte -mescojono.
-¿Sólo?
Afirmo con la cabeza y las cejas, pegándole otro trago al whisky, notando cómo mi cebollera se hace cada vez más gorda.
-¿Y te renta?
-Sí. Éste, sí. El de antes, ni por pienso; pero éste, sí.
-Pos yo menos mal que tengo a mis padres, que me pagan coche y todo.
-Ya -la interrumpo-. ¿Nos vamos pa la bita*?
Se levanta, coge la botella de J&B, y sencamina pasillo adelante.
Yo la sigo, rezándole por dentro de mí a absolutamente todos los dioses vikingos habidos y por haber.
*La bita es la habitación.